domingo, 16 de diciembre de 2007

Garrón

Como editor de la diaria, sé que suelo tomar algunas decisiones que serían controversiales en otras salas de redacción y que con seguridad en algunos casos tengan matices y desajustes con el articulado sistema de necesidades de mi receptor.

Como otras tantas veces, elijo y ejecuto como acontecimiento que merece atención e información, temas, personajes, actividades, que no son ni serán editadas para un noticiero o programa de TV, y que difícilmente consigan más de cinco líneas en los suplementos deportivos.

No siempre la agenda impuesta por el sistema, por las necesidades del mismo, por la estandarización de no molesto ni me molesto para conseguir estos insumos que después nadie* tendrá en cuenta, es la que vale o rinde, del mismo modo que no siempre hacerse el nunca visto e ir a cubrir el campeonato metropolitano de carrera de caracoles o la final de sub-70 de balero y lanzamiento de trompo con chaura corta, te legitima como gran periodista o mejor conductor.

La semana pasada, complicando el cierre y tensando demasiado la cadena de producción que significa poner un diario por debajo de su puerta, elegí como tema importante la definición del segundo ascenso al Metropolitano de básquetbol. Allá fuimos, no porque no tuviéramos otras cosas para dar, sino porque creíamos que se daba la coyuntura justa para desplegar buena información acerca de un acontecimiento que le interesa a alguna parte de la comunidad y que por razones de espacio casi siempre queda minimizado u omitido.

Marne y Ateneo de Piriápolis deben haber llevado no menos de 1.000 personas a los dos partidos y suponiendo injustamente que estaban allí casi el universo de los seguidores de Marne, seguro que no estaban ni la décima parte de los piriapolenses, ya que los dos partidos se jugaron en Montevideo y a Ateneo lo siguieron sus once jugadores capitalinos más el Mellizo Pau, el técnico, el delegado y tal vez diez personas más. Un ambientún de película, dos equipos con figuras de nivel Metropolitano y dos definiciones ajustadísimas en los últimos segundos, me entregaron la sensación de que valía la pena.

Pero todo se fue al carajo. Tantos minutos después del final del partido que Ateneo ganó en Marne como para que la mayoría de los jugadores y los jueces estuvieran en los vestuarios, -y Favio Otonello, comentarista de Radio Universal realizara una entrevista a Juan Tabaré Martínez- se armó tal terrible lío y golpiza, que sería imposible definirlo como generala, en tanto como ya fue descripto no había gente de Piriápolis, y además el primero de los muchos episodios de grotesca violencia, fue de muchos tipos, tal vez cinco, tal vez ocho, quizás más de diez, golpeando a mansalva al citado Tabaré Martínez. Imposible no meterse, aun a sabiendas de que te podías comer un par de garronazos al tratar de proteger a un tipo que seguramente ni conocieras o simplemente, y porque es un deportista, supieras apenas su nombre. Hubo otros que quisieron separar- de Marne también claro- pero la locura se instaló en el gimnasio cercano al Edificio Libertad y por espacio no menor a los diez minutos se siguieron sucediendo episodios de descarnada violencia, incluyendo una serpentina de piñazos y patadas en los pequeños vestuarios, en los que parecía que nadie podía hacer nada. No creo que la policía ya se hubiera ido cuando la siempre, absolutamente injustificada agresión, pero después hubieran necesitado media seccional para tratar de contener tanta piña y tanta corrida en la cancha, en los vestuarios y en la calle.

Si alguna vez alguien cree que ganó algo así, seguro que no fue ahora y si sucedió deberíamos rechazarlo. No fue una pavada, ni algo ignorable, y más que buscar sanciones, responsables, culpables y culpados, deberíamos repasar una vez más que las contiendas deportivas a excepción del boxeo, las artes marciales y otras yerbas, no se resuelven ni a las piñas ni con patadas voladoras. A los golpes se podrá aprender, pero seguro, seguro, no se gana. Todavía me duele haberme comido ese garrón, el del final, el de la violencia incalificable, el de la irracionalidad con bandera de hincha, el de la injusticia.
RMCH

* Tomando como nadie a esa inducida masa acrítica que está esperando que lleguen las 10 para ver a Tinelli, que se saca para ver las contratapas de los suples deportivos, para ver un par de minas en bolas, que la mayoría de las veces están enteras, pero nada tienen que ver con ninguna manifestación deportiva, o que no siente vergüenza por terceros cuando en medio de un Cutcsa lleno, Petinatti le da una mano de engrudo a alguien.

sábado, 27 de octubre de 2007

Justicia por texto propio

A mi me pasa, que por haberme criado en dictadura entre otras yerbas, se que la justicia es una mina tan atractiva como perfida. La persigo desde el día que la conocí, pero siendo sincero se que es bastante jodida. Como los parientes más cercanos de la justicia son los jueces, a veces los estimo, los admiro y los cuido y otras tantas los desprecio, los miro con malos ojos, estoy al alpiste con ellos.
Hace un tiempo ya estoy advirtiendo ciertos desvíos de poder en algunos jueces, que naturalmente no son nada en relación a un atropello a las libertades individuales, a las desapariciones, a las privaciones de libertad.
En este caso te estoy hablando de jueces de basquetbol que me están haciendo pasar violencia ajena, cuando soy un simple espectador, y veo, siento advierto groseros desvíos de poder que sobrepasan la prepotencia y rozan lo grotesco. ¿Cuál es la razón por la que un juez agreda a un deportista, diciendole en plena acción de juego " más vale que no te cruces conmigo porque te va a ir mal"?
Es como un milico, repartiendo palo mal, al cuál nada le podes reclamar, porque encima te va a cazar de los pelos y te seguirá cagando a palos. Es obvio que tras la segunda o tercera
amenaza, el basquetbolista fue "resguardado" por su entrenador y no vió más la cancha durante todo el partido.Estás en las manos del y estás en las manos de la injusticia. ¿Vos te das cuenta que por una albitrariedad de procederes un tipo que capaz está persiguiendo denodadamente un sueño de su vida, puede quedar radiado solo porque te denuncie alguna truchada y obviamente esconda su torcido proceder.
Estos desvíos lamentablemente son habituales y parecen no tener solución. Porque yo se que decir que el que hizo eso fue Alejandro Nadrúz en un partido de Liga Uruguaya no soluciona nada, pero por lo menos lo hago público, como una denuncia mínima, a ver si mañana, cuando se vuelva a poner el arbitró en su físico grande e intimidante, sienta un cacho de verguénza.
Estimo que el procedimiento que te rinde, Nadrúz, es el que supongo debe desprenderse de algunos códigos mal escritos del manual de los tipos jodidos: vos abusas mal de tu poder entre 10 guachos veinteañeros y yo te requemo ante 15.000 lectores, los que calculo tienen una noción de justicia distinta a la tuya.
ME

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Nunca visto


En realidad el gil soy yo, Sonsol, que algunos mediodías no resisto la tentación de calentarme gratuitamente escuchando esa patética audición. Siempre tan nunca visto, siempre tan suelto de cuerpo, haciendo expresamente todo lo contrario a lo que debería hacer un comunicador serio , responsable, fiable, justo. Apostaría a que no lo haces a propósito, que no te importa lastimar como lastimas, descalificar como descalificas.
El otro día te la agarraste con el Negro Benítez, como seguramente te meterás con cualquier guacho al que sentís que podes pisotear y la garcaste.
"Nunca lo vi" ironizabas gritando como vendedor de bingo en el tablado - mientras narrabas la última pelota del tiempo reglamentario que Matías Benítez resolvió tirando para ganar el partido. Si sos tan crá, no puedo creer que nunca hayas visto a Benítez que con 20 años ya logró un Metropolitano y dos ascensos con Tabaré, club para el que ya jugó una LUB y obtuvo además un título de juveniles. Demasiados éxitos en una carrera ascendente de alguien que hace ya tres años se colgó en su cuello la red de los campeones, para que un tipo que se autodenomina el uno no lo conozca ¿Que es lo que nunca viste? ¿Al Negro Benítez o a un juvenil que toma para si porque se lo indicaron o el decidió, el tiro que debía definir el partido ? No se porque me suena si fuera otro jugador, otro equipo o hasta si en vez de picar en el aro, hubiera entrado, hubieras ponderado al pibe, pidiéndole más oportunidades, más minutos...
Tenés razón Alberto el estúpido soy yo que, por suerte cada vez menos, a veces escucho la Sport 890.
M.E.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Ser importado es complicado


No quedan dudas que los extranjeros en un equipo de la Liga Uruguaya son importantes. Pero, ¿cuáles son los puntos que se tienen en cuenta cuando se los analiza? ¿La presión excesiva que existe por conseguir resultados positivos hace que dirigentes y entrenadores se apresuren por recambiarlos?
Está última interrogante es la causa fundamental de tantos cambios de foráneos y en algunos casos apresurados. No hay dudas que los hinchas lo único que quieren es conseguir triunfos. Además los periodistas en general son muy duros a la hora de juzgar sus actuaciones dentro de la cancha. Pero esto no puede pasar a nivel de dirigentes, entrenadores y jugadores -tampoco debería ser asi entre los comunicadores- que son los que tienen que tener la tranquilidad suficiente para que las cosas salgan bien.
A la hora de estudiar a los extranjeros esa tranquilidad no existe y no se ponen sobre la mesa varios aspectos que pueden influir en el juego de estos.
Hay que imaginarse lo difícil que debe ser para ellos venir a un país diferente, separarse de la familia, convivir en una sociedad con costumbres distintas, enfrentarse a otro idioma, otras comidas, otro club de básquetbol, un nuevo entrenador, nuevas jugadas, nuevos compañeros, y tantas otras cosas que deben ser raras para los basquetbolistas importados.
Entonces hay que ser cauteloso cuando de recambio se habla. Sin duda que en algunos casos se puede ver a simple vista que el jugador no es desequilibrante para el medio local, que en definitiva es lo que se busca con su contratación. Pero muchas veces nos apresuramos en calificarlos.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

¿A donde queremos llegar?


Viste como es esto del básquetbol. Los resultados mandan. Pasa con los jugadores y técnicos. Ganas un par de partidos y sos Gardel. Perdés otros tantos y te empiezan a putear.
¿Cuál es el objetivo de contratar a un entrenador y a la semana de comenzado el torneo echarlo? Eso habría que preguntárselo a los dirigentes. Aquellos que son votados como los mejores de la temporada y no tienen la suficiente fortaleza para mantener a un DT en su cargo. Saben que siempre en todos los ámbitos hay un oportunista golpeando la puerta y envés de bancar al que en ese momento está laburando y haciendo lo mejor para el bien de la institución, eligen el camino más fácil: echarlo.
Además aquellos que tienen el micrófono agrandan los problemas, ponen en duda la continuidad de un entrenador en dos partidos y lo peor es que le faltan el respeto a la persona y a su laburo. Y encima cuando tienen que opinar de la situación se lavan las manos seguramente para mantener los avisos de su programa.

miércoles, 20 de junio de 2007

Putealo ahora


Faltaban veinte segundos para que fueran las 23: 32 del lunes 18 de junio cuando uno de los tira cables del camión de Tenfield, averiguaba con uno de los del control cual era el próximo partido a televisar: es el miércoles en Goes, Goes y Cordón, primer final - le contestaron.
En Girona, España, a unas treinta cuadras de donde nació Serrat, el Tito, cabecea frente al monitor, ya son casi las cinco de la mañana, y se despierta cuando de la torre de su ordenador, manda las imagenes de Adinet TV. ¡Tabaré nomá! grita el Tito cuando a falta de 11 segundos Wendell Gibson el norteamericano de Tabaré por unos días, empata a 13.000 kilometros de distancia el partido con Cordón.
En Brito Del Pino casi Feliciano Rodríguez, el Enano está estacionando el auto, sin la puta radio que una vez más se la afanaron, cuando baja apurado y a las corridas. Llegas tarde, le dice con sorna el cuidacoches, que ahora tendrá que pagar el IRPF, ya terminó, ganó Cordón, marcharon - sentencia.
Faltan, tres piensa Diego Olivera, que reboteo, picó y ahora mira reloj y tablero. Faltan dos segundos y el tipo sigue pensando y lo hace con acierto, da dos pasos más, se acerca a la mitad de la cancha, fisgonea el reloj y apunta al tablero. Ya salió, suena la chicharra y la globa va como un bólido, recta y sin vuelo a la tabla. Rebota. ¡Entra!
Por unas décimas de segundos se para el mundo. ¡Te juro que se para el mundo loco! Nadie entendía nada. Encima Sonsol, boca abierta, garganta profunda , apenas articuló un "Triple, ganó Tabaré".
Mientras los del camión empiezan a entender que ese bananazo, ese oliverazo fue triple, que ganó Tabaré y que hay que ponchar, la fiesta y la pizza; el Tito despierta a los gritos - ¡Tabaré nomá, Tabaré nomá - a los ecuatorianos con los que comparte el piso, que no entienden la bizarra situación de ver llorar a ese macho de pelo en pecho en calzoncillos y agitando una vieja y gris camiseta.
En Montevideo Diego Olivera, ese chiquilín grandote y callado, responsable y preocupado, tan puteado por algunos hinchas como respaldado por sus técnicos y sus compañeros, también lloraba, pero los cientos de tipos que lo rodeaban, que lo palmeaban, que lo besaban, sabían el por que de esas lagrimas de alegría, emoción y demostración de esa fuerza interior que le permitió superar los malos momentos, los de pelotas perdidas, bandejas erradas y pocos minutos de juego.
Con la camiseta del esfuerzo y la constancia Olivera empezó a armar el disfraz de super-heroe, capaz de meter aquel triple que nadie, ni el , ni los que estabamos en la cancha, ni los que nos lo contaron, algún día podremos llegar a olvidar.
Está bueno que los otros Oliveras de este mundo, sepan , comprueben, como lo hicieron Diego y sus compañeros, que el trabajo, la tenacidad, el entrenamiento, la sistematización del trabajo, el trabajo y el espíritu, al final pagan.
Olivera me hubiera gustado abrazarte, pero me dió verguenza, por eso aqui te mando estos garabatos, fraterno abrazo emocionado, por el esfuerzo, por el espíritu, por la épica deportiva que todos perseguimos en la película de nuestras vidas.
Martín Ehz

lunes, 11 de junio de 2007

Celeste no; albiceleste


A ver si me entendes. Un murguista, un sobreprimo, no ensaya durante toda una semana porque tiene faringitis, pero el sábado lo contratan por buena teca para cantarse un par, ponele en una fiesta glamorosa y va y se canta todo. A vos no te va a llamar la atención si el lunes el dueño de la murga le pega un boleo y le dice "Andá y cantáte una retirada con los pitucos esos que te contrataron".
Un futbolista canta sobrecarga muscular y no entrena durante toda la semana, mientras el club le pone la sanidad a su servicio para que se recupere. El sábado, el mismo sábado en que nuestro murguista cantaba para aquellos turros, el futbolista, nuestro futbolista, arregla buena tagui con el Reading de La Humedá y aparece desbordando en un nocturno en el Libertad Washington. A vos no te va a llamar la atención que aunque no exista más la "declaración en rebeldía" venga el vocal del clú y lo saque rajando diciendole " Andá a reclamarle prima a tu tía allá en Colón. Vos acá no jugás más".
Un basquetbolista, el estadounidense nacionalizado uruguayo Trelonnie Owens, es citado por enésima vez a la selección oriental, a la que se incorpora como no lo había hecho en otras oportunidades. En la última semana, hasta el sábado incluido, no entrena por padecer de lumbalgia, dolencia jodida según cuentan los que la han sufrido. El sábado, el mismo sábado, en que el murguista cantó flor en aquella fiesta, y el futbolista quedó colgado del alambrado en la cancha de Villa Colón, Tri Owens despertó del sueño de su siesta con una oferta de Cordón que le ofrecía una buena cantidad de dolares por partido que jugara en los albicelestes durante los play - off del Metropolitano. Le gustó , fue al Parque Batlle, le presentaron a sus compañeros y jugó mejor que si se hubiera fajado con la bolsita de agua caliente y utilizado el Sit up Sit down de Sprayette. A vos, no te debería llamar la atención, como les ha llamado a varios periodistas y personajes del ambiente del básquetbol, que Alberto Espasandín , entrenador principal de la selección uruguaya, lo haya desafectado de la representación celeste que se prepara para los Panamericanos y el Preolímpico.
Owens, que vería complicada su participación en la Liga Uruguaya como ficha mayor uruguaya en Unión Atlética, jugó el sábado en Cordón sin haberlo consultado o comunicado con el cuerpo técnico de la selección uruguaya.

viernes, 1 de junio de 2007

Nuevo mail!

Cualquier información, consulta, recomendación, etc. lo pueden hacer a picandoconloscodos@gmail.com

Gracias.

jueves, 31 de mayo de 2007

La Diaria nos menciona!

Dicho diario en su edición Nº306 (31/05/07) escribió sobre el nuevo blog.

Goes en la hora pudo sostener la victoria ante los de Villa Dolores después de ir perdiendo hasta por 19 puntos. Le ganó por 76 a 75 y se quedó por ahora con el mejor lugar para los play-off, ya que desplazó a Larre Borges que en su cancha fue aplastado por Tabaré que lo derrotó con 33 puntos de ventaja por 87 a 54. Los grises del Parque Batlle fueron consecuentes con la historia y el espíritu del club, y cumpliendo con la criteriosa y específica planificación del juego, no dejaron ni un resquicio para la oposición de los aurinegros. Llama la atención entonces las oscuras elucubraciones y la siembra de dudas al respecto del resultado de parte de Alberto Sonsol, ayer en el programa Básquetbol de Primera, según consigna el nuevo blog basquetbolero uruguayo "Picando con los Codos" - www.contrazona.blogspot.com -.

Gracias La Diaria

miércoles, 30 de mayo de 2007

No embocan una

No es fácil , transformarse o convertirse en referente. No es simple, querer ser la opinión a seguir, la referencia especializada, el mejor.
Nadie se puede autoproclamar, aunque lo hacen - "el 1", "el que más sabe", "la opinión que más se escucha" y así autolegitimarse como especialista poseedor de la verdad revelada.
Hay legitimaciones de orden funcional (salir todos los días, tener presencia sistematizada en los medios, estar en una radio "grande", tener micrófono todos los días a la misma hora) y otras que edificamos los receptores, los que escuchamos, los que interactuamos, los deportistas que nos interesamos por la información y la opinión.
En el Uruguay, en Montevideo, hay un programa, que por promoción, radio y participantes, flota en el ambiente como el programa referente del básquetbol. "Básquetbol de Primera"
Mediodía tras mediodía desnuda su pobre contenido periodístico, con verdades a medias, informaciones nunca confirmadas y opiniones siempre controvertidas.
seguramente Alberto Sonsol, líder del programa de Sport 890, es un buen relator, gestor de la épica de la crónica oral contemporánea en el básquetbol, ultra teñida de emoción y exageraciones, pero seguramente nunca ha asumido la responsabilidad de las opiniones que emite y los contenidos que elige para "picar" su programa.
Ayer, absolutamente suelto de cuerpo, sembró la duda de lo ocurrido en el partido en que Tabaré había aplastado a Larre Borges en el gimnasio de estos últimos.
Sonsol no había estado en el partido, ni se había enterado de lo ocurrido en la cancha de Larre, porque el estaba transmitiendo para Tenfield el partido de Bohemios - Nacional, pero vaya a saber por que, se le ocurrió tirar un balde de mierda al partido "porque si".
¿Que raro ?¿no?- decía- ¿con que se come esa diferencia? -insistía pretendiendo sembrar varias hectáreas de dudas, sin advertir, ni siquiera cuando se lo hizo ver su compañero el Dr. Fernando Corchs, que sí había estado en el encuentro, y que además es hincha del Larre, que perder era el peor resultado para los aurinegros porque perdía la posibilidad de tener la localía del tercer partido en play-off.
¿Por que enchastrar así a dos instituciones? ¿Por que faltarle el respeto a la preparación a full del partido por parte de Federico Camiña? ¿Por que manchar el campañon de los dirigidos por Bragunde?
Muy pobre Sonsol.
ME

lunes, 28 de mayo de 2007

Hay que mirarlos


Muchas son las especulaciones que se hacen con respecto a los 12 jugadores que podrían defender a la selección uruguaya de básquetbol en el Torneo Preolímpico y en los Juegos Panamericanos.
Los “especialistas” del deporte gastan minutos de su tiempo diciendo queda aquel o queda el otro. Los jugadores comenzaron a entrenar al mando del DT Alberto Espasandín en el día de hoy y no se pueden sacar conclusiones en un par de entrenamientos.
Además se habla con el desconocimiento de algunos basquetbolistas. Claros ejemplos son Sebastián Gobba y Juan Pablo Silveira. Dichos deportistas hace aproximadamente cuatro años que están jugando en EE.UU. y no se los puede descartar del plantel definitivo sin antes haberlos vistos entrenar o jugar.
No es posible quedarse solamente con el desempeño de los últimos meses. De esa manera la celeste jugaría con los mejores de la temporada pasada y los de afuera que ni vengan.
Para opinar hay que pasar por el Cilindro Municipal, donde está entrenando la celeste, ver los entrenamientos, como se acoplan los jugadores al sistema de juego de Espasandín, si actualmente están en un buen nivel, el estado físico, y muchas otras cosas que se tienen que tener en cuenta a la hora de decir quien está capacitado para vestir la camiseta uruguaya.
WB

El bueno y el guapo

Mediodía del lunes. Escucho en la radio a Juan Carlos Muiño, dirigente de Cordón, hablando de los incidentes que se produjeron tras el partido de su club con Bohemios. Será que por el asombro de lo que le escuché en radio Carve, entrevistado por Alfredo Dante, pasé apenas el dial, me lo encontré en Sport y lo dejé para escucharlo de nuevo en Básquetbol de Primera.
Después de decir que repudiaba los hechos, que se ponía a las órdenes del jugador de Bohemios internado, que estaba contra la violencia, explicó que no se podía responsabilizar a Cordón porque no había dirigentes del club en la salvaje agresión que sufrió el plantel, algunos dirigentes y un puñado de hinchas de Bohemios.
Aseguró que “era un fin de semana largo”, por lo que la mayoría de los directivos (cuatro, según Muiño) estaban “en el interior o Buenos Aires”, y agregó “¿Tienen derecho, o no?”. El estuvo, pero se fue “antes del final” del partido.
En principio no me queda del todo claro la razón. En Carve afirmó que “porque (el partido) estaba liquidado”, en Sport dijo: “me fui porque ando mal de salud”. Y prueba de ello es que “no estaba yendo a ningún partido”. En principio, suena ligero que se haya ido antes del final sabiendo lo que se jugaba el partido y el ambiente que se respiraba. Si realmente le hubiera preocupado la integridad física de los visitantes se hubiera quedado a la salida. No tiene la obligación, es cierto, pero no muestra demasiada voluntad la explicación. Menos cuando dice que durante el partido y hasta que se fue, no precisa el momento exacto, “no pasaba nada, estaba todo tranquilo”. Que “el festejo fue sin problema ninguno”. Debe ser que yo soñé a los cuatro o cinco que atrás del aro y contra la baranda me decían “andate gordo puto porque los vamos a matar. ¿O se creen que se la van a llevar de arriba?”.
Capaz que en los códigos de Muiño eso es “todo tranquilo”. Dijo el presidente de Cordón: “Si yo hubiera estado no tendría la inmoralidad de haber dejado que pasara eso”. Lástima que no estaba, porque podríamos haber evitado que un pibe esté internado y hasta haya corrido peligro su vida.
El primer dirigente de Cordón en comunicarse con un par de Bohemios lo hizo casi 24 horas después. “Ayer de tarde” (domingo), dice que él mismo se comunicó. Que antes no sabía nada. Raro, cuando varios al mediodía ya estaba suspendido el campeonato y el diario que más tirada tiene los domingos y por lo menos un sitio web de basquet hablaban del incidente.
“Hay que ver como arrancó el problema”, dijo dando a entender que tal vez, que podía haber sido culpa de los agredidos.¿Será por la provocación de haber jugado un partido bárbaro? En ese caso la culpa es, sin duda, según esa lógica bárbara, de Diego Pereira, como acusaban algunos hinchas de los que esperaron a los jugadores rivales.
Muiño se quejó de “un montón de pavadas que se dicen por ahí”, aunque no aclaró –ni se lo preguntaron- si hablaba de los más de diez testigos que vieron a un tipo blandiendo un taladro con el que agredió a –por lo menos- un jugador y una piba de 15 años a la que le rompió la cabeza, o a las siete costillas rotas, la perforación del pulmón y la internación en el CTI de Mainennti. O de cómo los cascotes destrulleron (literalmente) el ómnibus de los jugadores visitantes.
En medio de mis dudas me convencio de su “animadversión” a la violencia, cuando por un comentario que le disgustó de Diego Jokas amenazó: “Mirá que a Jokas no lo llamo, lo voy a buscar y lo arreglo yo”. No necesité más que eso.
Gonzalo Delgado

Los dueños del Tablado

¿Hasta donde llega lo terraja y hasta donde la insensibilidad?¿Se cruzan? ¿Son la misma cosa? Chorreando grasa el programa que se promueve como de básquetbol en Sport 890, debió encarar los abominables sucesos en la cancha de Cordón, que culminaron con la internación en el Centro de Tratamiento Intensivo de la mutualista Médica Uruguaya, del joven basquetbolista de Bohemios, Mauro Mainentti. Incómodos, tratando de sacarle el culo a la jeringa, dando vueltas de carnero en el aire para caer bien parados en la zona, del yo no me meto / capaz que pierdo un aviso / no puedo quedar mal con este / los conductores se preocuparon en agarrar el atajo del yo no se nada , porque me fui, porque no estaba afuera, en vez de meterle bisturí a fondo al oprobio de la violencia e investigar la tragedia.
Porque es una tragedia que un joven que seguramente ha edificado sus sueños persiguiendo la épica deportiva de jugar, ganar, perder, realizarse con el básquetbol, termine tirado en una camilla tardía que lo aleja de la muerte.
Tan sueltos de cuerpo que editorializan día a día acerca de los valores espirituales, niveles de testosterona y otros tópicos que deben aparecer en su practi-guia de la ética chanta, no pudieron emitir juicios de valor, porque no vieron, no escucharon, no estaban , no fueron.
Yo tampoco estaba, pero como comunicador, estudié, practico y aplico técnicas básicas de periodismo que permiten almacenar y procesar insumos informativos como para redondear una crónica ecuánime - que no balanceada- de los acontecimientos. Los mismos procesos son válidos para la delicada tarea de la opinión.
Peor aún, lejos de comprometerse con la información - tan seria como responsable - relativizan la gravedad de los hechos en función del grado de la lesión, del nombre de los agredidos, de los roles, de agredidos y agresores, utilizando vasos comunicantes para algunas cosas y eliminándolos para otras.
Cuando con la impunidad y grotesco desparpajo propia de seres que han extendido sus fronteras éticas hasta la esquina del me importa un carajo, Juan Carlos Muiño, el controversial empresario carnavalero y presidente de Cordón, amenazó al aire a Diego Jokas - "a vos no te voy a llamar, te voy a ir a buscar"- los conductores, tan afectos a otros corporativismos, no hesitaron en hacer callar al periodista y aceptar la amenaza y la restricción del dueño del tablado, que había manifestado que con los únicos que hablaba era con Sonsol y Buysán.
Atrás había quedado la barbarie de la encerrona, las pedradas desde el puente, un tipo que blandía un taladro como si fuera una AK 47, con la que terminó volteando a Mainentti y toda la cháchara barata que puede tener la moralina y los falsos códigos del ambiente.
Todo, repugnante y asquerosamente fuerte.
Martín Ehz