lunes, 28 de mayo de 2007

Los dueños del Tablado

¿Hasta donde llega lo terraja y hasta donde la insensibilidad?¿Se cruzan? ¿Son la misma cosa? Chorreando grasa el programa que se promueve como de básquetbol en Sport 890, debió encarar los abominables sucesos en la cancha de Cordón, que culminaron con la internación en el Centro de Tratamiento Intensivo de la mutualista Médica Uruguaya, del joven basquetbolista de Bohemios, Mauro Mainentti. Incómodos, tratando de sacarle el culo a la jeringa, dando vueltas de carnero en el aire para caer bien parados en la zona, del yo no me meto / capaz que pierdo un aviso / no puedo quedar mal con este / los conductores se preocuparon en agarrar el atajo del yo no se nada , porque me fui, porque no estaba afuera, en vez de meterle bisturí a fondo al oprobio de la violencia e investigar la tragedia.
Porque es una tragedia que un joven que seguramente ha edificado sus sueños persiguiendo la épica deportiva de jugar, ganar, perder, realizarse con el básquetbol, termine tirado en una camilla tardía que lo aleja de la muerte.
Tan sueltos de cuerpo que editorializan día a día acerca de los valores espirituales, niveles de testosterona y otros tópicos que deben aparecer en su practi-guia de la ética chanta, no pudieron emitir juicios de valor, porque no vieron, no escucharon, no estaban , no fueron.
Yo tampoco estaba, pero como comunicador, estudié, practico y aplico técnicas básicas de periodismo que permiten almacenar y procesar insumos informativos como para redondear una crónica ecuánime - que no balanceada- de los acontecimientos. Los mismos procesos son válidos para la delicada tarea de la opinión.
Peor aún, lejos de comprometerse con la información - tan seria como responsable - relativizan la gravedad de los hechos en función del grado de la lesión, del nombre de los agredidos, de los roles, de agredidos y agresores, utilizando vasos comunicantes para algunas cosas y eliminándolos para otras.
Cuando con la impunidad y grotesco desparpajo propia de seres que han extendido sus fronteras éticas hasta la esquina del me importa un carajo, Juan Carlos Muiño, el controversial empresario carnavalero y presidente de Cordón, amenazó al aire a Diego Jokas - "a vos no te voy a llamar, te voy a ir a buscar"- los conductores, tan afectos a otros corporativismos, no hesitaron en hacer callar al periodista y aceptar la amenaza y la restricción del dueño del tablado, que había manifestado que con los únicos que hablaba era con Sonsol y Buysán.
Atrás había quedado la barbarie de la encerrona, las pedradas desde el puente, un tipo que blandía un taladro como si fuera una AK 47, con la que terminó volteando a Mainentti y toda la cháchara barata que puede tener la moralina y los falsos códigos del ambiente.
Todo, repugnante y asquerosamente fuerte.
Martín Ehz

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