
No quedan dudas que los extranjeros en un equipo de la Liga Uruguaya son importantes. Pero, ¿cuáles son los puntos que se tienen en cuenta cuando se los analiza? ¿La presión excesiva que existe por conseguir resultados positivos hace que dirigentes y entrenadores se apresuren por recambiarlos?
Está última interrogante es la causa fundamental de tantos cambios de foráneos y en algunos casos apresurados. No hay dudas que los hinchas lo único que quieren es conseguir triunfos. Además los periodistas en general son muy duros a la hora de juzgar sus actuaciones dentro de la cancha. Pero esto no puede pasar a nivel de dirigentes, entrenadores y jugadores -tampoco debería ser asi entre los comunicadores- que son los que tienen que tener la tranquilidad suficiente para que las cosas salgan bien.
A la hora de estudiar a los extranjeros esa tranquilidad no existe y no se ponen sobre la mesa varios aspectos que pueden influir en el juego de estos.
Hay que imaginarse lo difícil que debe ser para ellos venir a un país diferente, separarse de la familia, convivir en una sociedad con costumbres distintas, enfrentarse a otro idioma, otras comidas, otro club de básquetbol, un nuevo entrenador, nuevas jugadas, nuevos compañeros, y tantas otras cosas que deben ser raras para los basquetbolistas importados.
Entonces hay que ser cauteloso cuando de recambio se habla. Sin duda que en algunos casos se puede ver a simple vista que el jugador no es desequilibrante para el medio local, que en definitiva es lo que se busca con su contratación. Pero muchas veces nos apresuramos en calificarlos.
Está última interrogante es la causa fundamental de tantos cambios de foráneos y en algunos casos apresurados. No hay dudas que los hinchas lo único que quieren es conseguir triunfos. Además los periodistas en general son muy duros a la hora de juzgar sus actuaciones dentro de la cancha. Pero esto no puede pasar a nivel de dirigentes, entrenadores y jugadores -tampoco debería ser asi entre los comunicadores- que son los que tienen que tener la tranquilidad suficiente para que las cosas salgan bien.
A la hora de estudiar a los extranjeros esa tranquilidad no existe y no se ponen sobre la mesa varios aspectos que pueden influir en el juego de estos.
Hay que imaginarse lo difícil que debe ser para ellos venir a un país diferente, separarse de la familia, convivir en una sociedad con costumbres distintas, enfrentarse a otro idioma, otras comidas, otro club de básquetbol, un nuevo entrenador, nuevas jugadas, nuevos compañeros, y tantas otras cosas que deben ser raras para los basquetbolistas importados.
Entonces hay que ser cauteloso cuando de recambio se habla. Sin duda que en algunos casos se puede ver a simple vista que el jugador no es desequilibrante para el medio local, que en definitiva es lo que se busca con su contratación. Pero muchas veces nos apresuramos en calificarlos.

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