miércoles, 26 de septiembre de 2007

Nunca visto


En realidad el gil soy yo, Sonsol, que algunos mediodías no resisto la tentación de calentarme gratuitamente escuchando esa patética audición. Siempre tan nunca visto, siempre tan suelto de cuerpo, haciendo expresamente todo lo contrario a lo que debería hacer un comunicador serio , responsable, fiable, justo. Apostaría a que no lo haces a propósito, que no te importa lastimar como lastimas, descalificar como descalificas.
El otro día te la agarraste con el Negro Benítez, como seguramente te meterás con cualquier guacho al que sentís que podes pisotear y la garcaste.
"Nunca lo vi" ironizabas gritando como vendedor de bingo en el tablado - mientras narrabas la última pelota del tiempo reglamentario que Matías Benítez resolvió tirando para ganar el partido. Si sos tan crá, no puedo creer que nunca hayas visto a Benítez que con 20 años ya logró un Metropolitano y dos ascensos con Tabaré, club para el que ya jugó una LUB y obtuvo además un título de juveniles. Demasiados éxitos en una carrera ascendente de alguien que hace ya tres años se colgó en su cuello la red de los campeones, para que un tipo que se autodenomina el uno no lo conozca ¿Que es lo que nunca viste? ¿Al Negro Benítez o a un juvenil que toma para si porque se lo indicaron o el decidió, el tiro que debía definir el partido ? No se porque me suena si fuera otro jugador, otro equipo o hasta si en vez de picar en el aro, hubiera entrado, hubieras ponderado al pibe, pidiéndole más oportunidades, más minutos...
Tenés razón Alberto el estúpido soy yo que, por suerte cada vez menos, a veces escucho la Sport 890.
M.E.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Ser importado es complicado


No quedan dudas que los extranjeros en un equipo de la Liga Uruguaya son importantes. Pero, ¿cuáles son los puntos que se tienen en cuenta cuando se los analiza? ¿La presión excesiva que existe por conseguir resultados positivos hace que dirigentes y entrenadores se apresuren por recambiarlos?
Está última interrogante es la causa fundamental de tantos cambios de foráneos y en algunos casos apresurados. No hay dudas que los hinchas lo único que quieren es conseguir triunfos. Además los periodistas en general son muy duros a la hora de juzgar sus actuaciones dentro de la cancha. Pero esto no puede pasar a nivel de dirigentes, entrenadores y jugadores -tampoco debería ser asi entre los comunicadores- que son los que tienen que tener la tranquilidad suficiente para que las cosas salgan bien.
A la hora de estudiar a los extranjeros esa tranquilidad no existe y no se ponen sobre la mesa varios aspectos que pueden influir en el juego de estos.
Hay que imaginarse lo difícil que debe ser para ellos venir a un país diferente, separarse de la familia, convivir en una sociedad con costumbres distintas, enfrentarse a otro idioma, otras comidas, otro club de básquetbol, un nuevo entrenador, nuevas jugadas, nuevos compañeros, y tantas otras cosas que deben ser raras para los basquetbolistas importados.
Entonces hay que ser cauteloso cuando de recambio se habla. Sin duda que en algunos casos se puede ver a simple vista que el jugador no es desequilibrante para el medio local, que en definitiva es lo que se busca con su contratación. Pero muchas veces nos apresuramos en calificarlos.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

¿A donde queremos llegar?


Viste como es esto del básquetbol. Los resultados mandan. Pasa con los jugadores y técnicos. Ganas un par de partidos y sos Gardel. Perdés otros tantos y te empiezan a putear.
¿Cuál es el objetivo de contratar a un entrenador y a la semana de comenzado el torneo echarlo? Eso habría que preguntárselo a los dirigentes. Aquellos que son votados como los mejores de la temporada y no tienen la suficiente fortaleza para mantener a un DT en su cargo. Saben que siempre en todos los ámbitos hay un oportunista golpeando la puerta y envés de bancar al que en ese momento está laburando y haciendo lo mejor para el bien de la institución, eligen el camino más fácil: echarlo.
Además aquellos que tienen el micrófono agrandan los problemas, ponen en duda la continuidad de un entrenador en dos partidos y lo peor es que le faltan el respeto a la persona y a su laburo. Y encima cuando tienen que opinar de la situación se lavan las manos seguramente para mantener los avisos de su programa.