Mediodía del lunes. Escucho en la radio a Juan Carlos Muiño, dirigente de Cordón, hablando de los incidentes que se produjeron tras el partido de su club con Bohemios. Será que por el asombro de lo que le escuché en radio Carve, entrevistado por Alfredo Dante, pasé apenas el dial, me lo encontré en Sport y lo dejé para escucharlo de nuevo en Básquetbol de Primera.
Después de decir que repudiaba los hechos, que se ponía a las órdenes del jugador de Bohemios internado, que estaba contra la violencia, explicó que no se podía responsabilizar a Cordón porque no había dirigentes del club en la salvaje agresión que sufrió el plantel, algunos dirigentes y un puñado de hinchas de Bohemios.
Aseguró que “era un fin de semana largo”, por lo que la mayoría de los directivos (cuatro, según Muiño) estaban “en el interior o Buenos Aires”, y agregó “¿Tienen derecho, o no?”. El estuvo, pero se fue “antes del final” del partido.
En principio no me queda del todo claro la razón. En Carve afirmó que “porque (el partido) estaba liquidado”, en Sport dijo: “me fui porque ando mal de salud”. Y prueba de ello es que “no estaba yendo a ningún partido”. En principio, suena ligero que se haya ido antes del final sabiendo lo que se jugaba el partido y el ambiente que se respiraba. Si realmente le hubiera preocupado la integridad física de los visitantes se hubiera quedado a la salida. No tiene la obligación, es cierto, pero no muestra demasiada voluntad la explicación. Menos cuando dice que durante el partido y hasta que se fue, no precisa el momento exacto, “no pasaba nada, estaba todo tranquilo”. Que “el festejo fue sin problema ninguno”. Debe ser que yo soñé a los cuatro o cinco que atrás del aro y contra la baranda me decían “andate gordo puto porque los vamos a matar. ¿O se creen que se la van a llevar de arriba?”.
Capaz que en los códigos de Muiño eso es “todo tranquilo”. Dijo el presidente de Cordón: “Si yo hubiera estado no tendría la inmoralidad de haber dejado que pasara eso”. Lástima que no estaba, porque podríamos haber evitado que un pibe esté internado y hasta haya corrido peligro su vida.
El primer dirigente de Cordón en comunicarse con un par de Bohemios lo hizo casi 24 horas después. “Ayer de tarde” (domingo), dice que él mismo se comunicó. Que antes no sabía nada. Raro, cuando varios al mediodía ya estaba suspendido el campeonato y el diario que más tirada tiene los domingos y por lo menos un sitio web de basquet hablaban del incidente.
“Hay que ver como arrancó el problema”, dijo dando a entender que tal vez, que podía haber sido culpa de los agredidos.¿Será por la provocación de haber jugado un partido bárbaro? En ese caso la culpa es, sin duda, según esa lógica bárbara, de Diego Pereira, como acusaban algunos hinchas de los que esperaron a los jugadores rivales.
Muiño se quejó de “un montón de pavadas que se dicen por ahí”, aunque no aclaró –ni se lo preguntaron- si hablaba de los más de diez testigos que vieron a un tipo blandiendo un taladro con el que agredió a –por lo menos- un jugador y una piba de 15 años a la que le rompió la cabeza, o a las siete costillas rotas, la perforación del pulmón y la internación en el CTI de Mainennti. O de cómo los cascotes destrulleron (literalmente) el ómnibus de los jugadores visitantes.
En medio de mis dudas me convencio de su “animadversión” a la violencia, cuando por un comentario que le disgustó de Diego Jokas amenazó: “Mirá que a Jokas no lo llamo, lo voy a buscar y lo arreglo yo”. No necesité más que eso.
Gonzalo Delgado